Nuevo ‘zar’ antidrogas: Ernesto Justiniano asume el Viceministerio de Defensa Social con el compromiso de ejecutar una política moderna, profesional y humana
El viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas recupera un perfil activo en la lucha antidrogas con la posesión del ingeniero Ernesto Justiniano, quien asume esta delicada función por segunda vez. “Vuelvo al servicio público con la serenidad que dan los años, para construir soluciones realistas, transparentes y sin ideología en la lucha contra las drogas”, afirmó al ser posesionado por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo.
El Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas tiene a su cargo la política pública sobre coca y sustancias controladas, la planificación de operativos de interdicción y la ejecución de programas de erradicación y sustitución, además de articular acciones con la Policía, Fuerzas Armadas y Fiscalía.

Justiniano destacó que su experiencia fuera del Estado, en el ámbito empresarial y en el periodismo digital, le permitió comprender los desafíos nacionales desde la mirada del ciudadano común, y que esa perspectiva le otorga independencia y objetividad para encarar esta nueva etapa con una gestión basada en la credibilidad técnica, la renovación ética y el diálogo nacional.
“El narcotráfico no reconoce fronteras; por eso Bolivia debe estar en el mundo y el mundo en Bolivia, pero con la cabeza en alto. El productor legal será nuestro aliado; el enemigo es el narcotráfico”, subrayó.
«Sé que la tarea es exigente. Enfrentar al narcotráfico, fortalecer nuestras instituciones y proteger a la sociedad requiere decisión, coordinación y coraje. Pero los bolivianos hemos superado desafíos mayores
cuando actuamos con unidad, transparencia y sentido de Patria. Nuestra misión es clara: construir una política antidroga moderna, profesional y humana; firme en la ley, respetuosa de los derechos y abierta al mundo, con la soberanía nacional como baluarte», destacó en parte de su discurso.
Vamos a eliminar el “Estado tranca”: ese entramado que convierte las normas en obstáculos y los controles en corrupción. Queremos un Estado que proteja sin abusar, que actúe sin corromperse, y que dialogue sin rendirse. Un Estado que use la ley como su mayor fuerza y el servicio como su razón de ser, puntualizó el flamante viceministro.