Bolivia Decide Votar por “el Menos Peor”: Candidatos No Convencen a la Población

Tarija, Bolivia – Las elecciones presidenciales de 2025 en Bolivia se perfilan no como una contienda de propuestas y esperanzas, sino como un ejercicio de descarte. Las últimas encuestas nacionales de El Deber, Red Uno y Unitel revelan una verdad incómoda: ningún candidato logra convencer, y una porción masiva del electorado se refugia en la indecisión, el voto nulo o el voto en blanco. El país no parece buscar un líder que lo inspire, sino al que considere «el menos peor» de una oferta política desgastada y salpicada por polémicas.

La Cima de la Encuesta: Un Liderazgo sin Entusiasmo

Aunque Samuel Doria Medina (Unidad) y Jorge «Tuto» Quiroga (Libre) encabezan las mediciones, su liderazgo parece fruto de la inercia y el reconocimiento de sus nombres más que de un fervor popular. Ambos cargan con el peso de sus largas trayectorias y son vistos por muchos como representantes de «la política de siempre».

La campaña de Doria Medina, además, ha sido golpeada por controversias, como las acusaciones de Manfred Reyes Villa sobre un supuesto acceso anticipado a encuestas, lo que alimenta la desconfianza. Por su parte, «Tuto» Quiroga ha debido recalibrar su estrategia; tras darse cuenta de que su discurso radical «antimasista» no era suficiente, ahora busca al votante de centro, en un pragmatismo que evidencia más cálculo que convicción.

El Fracaso de la Renovación: Tibieza y Mochilas Pesadas

Las figuras que podrían representar una renovación o una alternativa clara tampoco han logrado capitalizar el descontento. Andrónico Rodríguez, quien en algún momento generó altas expectativas, ha perdido impulso. Su posición estaba mejor «cuando no decía nada»; al hablar, ha mostrado una notable tibieza y falta de posturas categóricas, sobre todo frente a Evo Morales, decepcionando a quienes buscaban un quiebre firme.

Desde la otra facción del oficialismo, Eduardo del Castillo (ala «arcista») entró en la carrera con una «mochila muy grande»: ser la cara de un gobierno al que la población culpa directamente por la grave crisis económica. A pesar de su intento por mostrarse confiado en los debates, le resulta imposible desmarcarse del desgaste de la gestión actual.

El Verdadero Gigante: El Voto de Protesta

El dato más elocuente de las encuestas es el enorme peso del voto de castigo. En la medición de Unitel (realizada por Ciesmori), la suma de votos blancos (8,2%), nulos (12,5%) e indecisos (11,3%) alcanza un contundente 32%. En la de Red Uno, esta cifra combinada roza el 28%. Este «partido del descontento» supera a casi todos los candidatos individuales, demostrando que la principal fuerza política del país es, hoy por hoy, el hartazgo.

Movidas Estratégicas y Alianzas Inciertas

En este escenario, el resto de los candidatos se mueve tácticamente. Rodrigo Paz ha crecido ligeramente, impulsado por el respaldo del popular Capitán Lara, una figura que le transfiere empatía. Manfred Reyes Villa ha mantenido sus números estables, mientras que sobre Jhonny Fernández recaen especulaciones de una posible alianza con el «evismo», tras sus visitas al Chapare y los rumores de que la hija de Evo Morales podría ser su acompañante de fórmula. Por su parte, Eva Copa no logra despegar y no descarta declinar su candidatura para adherirse a otro proyecto de izquierda.

En definitiva, Bolivia se encamina a una elección definida por la apatía y el pragmatismo cínico. La ciudadanía, escéptica y cansada, no busca un salvador, sino una opción que represente el menor riesgo o el mal menor. La gran pregunta no es quién ganará, sino cómo podrá gobernar con una legitimidad tan frágil y ante un pueblo que, desde el inicio, le ha dicho que no confía plenamente en nadie.